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martes, 22 de marzo de 2016

Seminario sobre "La mésentente" II. Una nota de Francisco Manuel Carballo Rodríguez

En la tercera sesión de nuestro seminario, la segunda dedicada a Jacques Rancière y a su libro La mésentente, que celebramos el lunes 21 de marzo, tuvimos la posibilidad y la fortuna, gracias a internet, de ser un grupo más numeroso. La participación de nuestros colegas desde Chequia y desde Granada hicieron la discusión más rica y estimulante. En esta ocasión nos centramos en la lectura de dos capítulos: “La distorsión: política y policía” y “La razón del desacuerdo”. Durante el debate tratamos dos cuestiones. En primer lugar nos preguntamos por las condiciones que hacen posible la política, y cuando esto sucede, cuáles son los espacios que se generan y el tipo de sujetos que produce. La segunda cuestión, que se desprende de la anterior, nos llevó a pensar sobre el tipo de instituciones en las que la política es posible.


Con respecto a la primera cuestión, debatimos sobre si las relaciones de poder están o no presentes en la reflexión de Rancière y en los episodios en los que nos dice que se revela la política. Para abordar este problema creímos necesario fijar la idea de que el principio de igualdad, que Rancière defiende de un modo radical, se encuentra en la aspiración de toda acción política e inscrito en la lógica policial, o lo que es lo mismo, en todo orden social, bien sea más o menos democrático. Dicho de otro modo, la lógica policial implica igualdad y desigualdad, y en la posibilidad de que dicha lógica sea superada, siempre con un resultado incierto, se encuentra la política. Para que todo eso suceda tienen que darse dos condiciones. La primera es que se configure un escenario en el que dos lógicas entren en conflicto. La segunda es que ese escenario modifique las experiencias sensibles de los sujetos que están presentes en él. Es en ese punto, en el encuentro de dos mundos hasta entonces distantes, donde la política es posible. De toda experiencia que cumpla esas condiciones, y que modifique tanto el escenario del encuentro de esos dos mundos y a sus integrantes, diremos que es política. La política pues, como lo improbable, en tanto que sus posibilidades son inciertas y siempre deben buscarse atendiendo a las prácticas de los sujetos implicados, frente a la acción de la policía como lo probable, como lo que regula el orden social y asegura, de manera siempre contingente, la igualdad o la desigualdad, la libertad o su ausencia.


Una vez aclarada la primera cuestión, pasamos a debatir sobre el tipo de instituciones en las que la política es posible y nos detuvimos en el sorteo como herramienta para la selección de personas para cargos políticos o para grupos que deben tomar decisiones que afectan al conjunto de la sociedad. Aquí, analizamos el papel que deberían tener los expertos, como meros informantes de materias en las que son especialistas pero que, en el proceso de deliberación y de toma de decisiones, no les confiere superioridad alguna con respecto del resto. Rancière, en esta parte del texto, nos resultó un poco más explícito que en capítulos anteriores, acerca de la evidente y necesaria desigualdad en cuanto al conocimiento y a las capacidades, siempre técnicas, y nunca políticas, y su integración en sociedades democráticas. Sobre la utilización del sorteo, estuvimos de acuerdo en que favorecería esa posibilidad del encuentro entre distintos mundos y sensibilidades en el que Rancière sitúa la acción política, y en que por lo tanto, sería deseable integrarlo en el gobierno de nuestras sociedades.



martes, 15 de marzo de 2016

Seminario sobre "La mésentente" I


El día 14 de marzo tuvimos la segunda sesión de nuestro seminario, en la ocasión consagrada a los primeros capítulos del libro de Jacques Rancière La mésentente, su obra más ambiciosa de filosofía política. La discusión transcurrió en torno a dos ejes: en primer lugar, la clarificación del los vínculos entre política y policía y, en segundo lugar, la evaluación de la filosofía de la política de Jacques Rancière a la luz de nuestro conocimiento de la democracia ateniense y del corpus de textos disponibles.
Sobre el primer tema, el debate corrió alrededor de los procesos de institucionalización de los logros democráticos, discutiéndose si Rancière ofrece una explicación convincente de la estabilización de las conquistas o si, por el contrario, ofrece una fenomenología interesante de las prácticas de liberación pero menos valiosa respecto de las prácticas de libertad. Además se discutió si su descripción de la dominación proponía un espacio para el cinismo y la mentira consciente o se basaba exclusivamente en el sometimiento del habitus –porque, pese a Rancière sea crítico de Bourdieu, de nada más que del habitus habla en el ejemplo de los esclavos escitas que propone en el capítulo I-. La cuestión derivó entonces en una homología con los procedimientos para desacreditar el sorteo durante la asamblea de Podemos en Vistalegre. Estos, muy burdos intelectualmente, fueron acogidos con facilidad por personas que pocos meses antes utilizaban a Rancière como modelo y a los que se les suponía cierto conocimiento de la historia política. Una serie de ejemplos intentaron precisar cuál fue el látigo, que a la manera de los amos escitas, fueron capaces de blandir, con increíble eficacia, los jefes de la organización. Otros ejemplos intentaron recrear, con mayor grado de consenso, la teoría de Rancière para describir una negociación sindical. 
En segundo lugar, la discusión se concentró en si Rancière ofrecía o no una filosofía adecuada de la práctica de la democracia ateniense y si convence su recurso al venerable problema teórico de la igualdad aritmética y geométrica. Al respecto, nuestra valoración estuvo repleta de reservas. 

sábado, 12 de marzo de 2016

Seminario sobre un texto acerca de Foucault, Castoriadis y Rancière



El pasado miércoles 9 de marzo inauguramos las reuniones del seminario de investigación que acompañará el desarrollo de todo el proyecto de investigación. No pretendemos establecer una periodicidad específica: seremos flexibles con los ritmos que nos impongan nuestras obligaciones y las necesidades de la investigación. Iremos dejando un pequeño resumen de cada reunión, mencionando los materiales trabajados y las principales líneas de discusión.

En esta primera reunión, hemos discutido el texto de José Luis Moreno Pestaña: “Foucault, Castoriadis, Rancière et la démocratie athénienne: qu’est-ce qu’on peut tirer pour une théorie du tirage au sort?”, acerca de las reflexiones de esos tres filósofos sobre la democracia griega y, particularmente, sobre lugar del sorteo en ella.

Varios elementos permiten comprender mejor la relación de estos filósofos con la democracia griega: su compromiso político, su formación académica y la propia historia de la filosofía. Respecto a lo primero, la militancia política de Foucault y Rancière en el grupo de información sobre las prisiones, así como la preocupación de Castoriadis por los consejos obreros tienen ecos evidentes en sus aproximaciones al mundo griego. Sobre la formación académica, los estudios de economía de Castoriadis marcan una importante diferencia frente a la formación filosófica de Foucault y Rancière y probablemente lo hicieron más receptivo a la incorporación de materiales procedentes de la Historia o a las condiciones materiales en que se desarrolló la democracia ateniense. En cuanto a la historia de la filosofía, el lugar simbólico que ocupa la Grecia Clásica en la disciplina aportaría legitimidad filosófica a tres autores con una producción bastante heterodoxa. Sin embargo, sus discursos sobre la democracia griega se construyeron de manera muy diferente: la selección e interpretación de fuentes que hicieron los tres filósofos se pueden poner en relación con sus trayectorias intelectuales y ayuda a comprender mejor sus argumentos. Por último, sus aportaciones no se entienden bien sin atender a la coyuntura específica de la filosofía política francesa de finales de los años 70, caracterizada por la crisis del marxismo y la influencia de Arendt y Habermas.

A continuación, pasamos a considerar las descripciones que estos autores hicieron de la democracia griega atendiendo a tres vectores: el conocimiento, la motivación para la participación política y el modelo moral que se propone. Destaca lo siguiente: El rectángulo de la parresía propuesto por Foucault es muy potente para describir el funcionamiento de las asambleas de voluntarios, pero este no menciona el sorteo como una técnica fundamental en el funcionamiento de la democracia griega. Castoriadis y Rancière, en cambio, son muy sensibles al uso del sorteo. El primero con un análisis muy documentado y atento a la especificidad histórica de la Grecia Antigua. El segundo rescatando argumentos que formarían parte de una corriente emancipatoria que atravesaría la historia hasta la actualidad.

jueves, 10 de marzo de 2016

Quiénes somos y sobre qué vamos a trabajar: Francisco Manuel Carballo Rodríguez

Francisco Manuel Carballo Rodríguez es investigador contratado predoctoral (FPI) de la Universidad de Cádiz, en el Departamento de Historia, Geografía y Filosofía, asociado al proyecto del plan estatal FFI2014-53792-R, al que pertenece este blog.

Máster en Ciencias Sociales, en la especialidad de Sociología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París en 2012, Máster Universitario en Desarrollo y Participación Comunitaria por la Universidad de Cádiz y Diplomado en Trabajo Social por la Universidad de Jaén, Francisco M. Carballo R. ha sido Asistente Honorario del Departamento de Sociología de la Universidad de Sevilla durante el curso 2012-13 y durante el curso 2013-14 participó en la organización del seminario “Democracia y movimientos sociales”, organizado por el Departamento de Sociología de la Universidad de Sevilla y el grupo de investigación “El problema de la alteridad en el mundo actual” (HUM-536) de la Universidad de Cádiz.

Francisco M. Carballo R. trabajará, en el marco de su tesis de doctorado, sobre la recepción de la obra de Bernard Manin en España y sus usos en la recuperación del sorteo en política. Así mismo, participará en la elaboración y redacción de una guía práctica que recoja los argumentos utilizados por las ciencias sociales y la filosofía en torno a la cuestión de la participación política y los ponga en relación con medidas susceptibles de integrarse en las prácticas políticas actuales. Este objetivo, propuesto por nuestro proyecto, completará la transferencia a la sociedad de los resultados de nuestros trabajos de investigación. Por otra parte, en tanto que personal contratado a cargo del proyecto, se encargará de la organización de seminarios de formación, eventos científicos y otras actividades que nuestro grupo desarrolle en los próximos años.
En este sentido, para cualquier cuestión relacionada con este proyecto de investigación y los trabajos que desarrollamos, pueden contactarle en la siguiente dirección de correo: franciscomanuel.carballo@gmail.com

De sus investigaciones anteriores, centradas en los movimientos sociales y la sociología política, caben destacar las siguientes publicaciones:

- “Crise économique et mobilisations pour l’emploi. Un cas en Andalousie”, Savoir/Agir, 2015/1 (nº 31), pp. 97-104. Enlace: http://www.savoir-agir.org/IMG/pdf/SA31PolitiqueDailleurs-Manuel-Rodriguez.pdf
- “Crisis económica y movilizaciones por el empleo”, Filosofía, política y economía en el Laberinto, Universidad de Málaga, número 43, 2015, pp. 35-44. Enlace: http://laberinto.uma.es/index.php?option=com_content&view=article&id=628
- “Los movimientos de parados en el espacio de los movimientos sociales por el empleo”, El Viejo Topo, número 306-307, julio-agosto 2013, pp. 66-69. 
Enlace: http://dev.elviejotopo.com/web/archivo_revista.php?arch=1934.pdf

En la misma línea de interés, ha publicado comentarios críticos de obras en francés, para revistas españolas:
- CHAUVIN, Sébastien (2010). Les agences de la précarité. Journaliers à Chicago, Paris: Seuil, collection Liber. Cuadernos de Relaciones Laborales, Vol. 32, Nº 1, (2014), pp. 227-231. Enlace: http://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/44869/42283
- DUVAL, Julien (2008). Le mythe du « trou de la Sécu », Paris : Raisons d´Agir Éditions. Cuadernos de Relaciones Laborales, Vol. 31, Nº 2, (2013), pp. 517-519. Enlace: http://revistas.ucm.es/index.php/CRLA/article/view/43730/41323

Como traductor, ha colaborado con el proyecto de I+D “Vigilancia de fronteras, colaboración crítica y reconversión: un estudio comparado de la relación de la filosofía con las ciencias sociales en España y Francia (1940-1990)” con la traducción:

- PINTO, Louis. ”Los sobrinos de Zaratustra: vanguardismo, izquierdismo y posmodernismo”, Sociología Histórica, Nº 2, 2013, pp. 55-71. 
Enlace: http://revistas.um.es/sh/article/view/188931/155611

viernes, 19 de febrero de 2016

Un debate sobre el sorteo en la Asamblea Nacional Francesa. Un comentario de Francisco Carballo



En Francia, en octubre de 2015, el grupo de trabajo denominado El futuro de las instituciones presentó el informe Rehacer la democracia, en el que se dan cuenta de las actividades desarrolladas durante un año y se presentan los resultados bajo la forma de diecisiete propuestas para la mejora del funcionamiento de las dos cámaras de representación política: la Asamblea Nacional y el Senado.
El grupo fue creado y dirigido por el presidente de la Asamblea Nacional y estaba formado por once parlamentarios, de todos los grupos políticos, y por doce expertos de diversos ámbitos (mundo de la empresa, sindicatos, intelectuales y académicos), en total veintitrés. Para la elaboración del documento con las propuestas, el grupo recurrió a treinta y una personas, todas ellas especialistas en alguno de los temas sobre los que se trabajaba. Cada invitado hizo una exposición y a continuación se debatió con ellos sobre el tema en cuestión. Finalmente, con toda esa información, cada miembro del grupo de trabajo debía responder a un cuestionario compuesto por 133 preguntas. Las respuestas se registraban en una escala de preferencias, del 1-5, en la que se mostraba en qué medida se estaba más o menos de acuerdo. Del siguiente modo: 1 (en absoluto de acuerdo), 2 (más bien en desacuerdo), 3 (abstención), 4 (más bien de acuerdo), 5 (totalmente de acuerdo). Los registros se trataron calculando la media aritmética para cada pregunta, obteniendo así un valor numérico que expresa el mayor o menor consenso en cada caso. En base a esos resultados y al de los contenidos de los debates, se redactaron las diecisiete propuestas. Toda la información sobre este grupo, su composición, el informe final, los videos y otros detalles, pueden verse en este enlace: http://www2.assemblee-nationale.fr/14/autres-commissions/avenir-des-institutions
Entre los expertos invitados por este grupo de trabajo, se encontraba Bernard Manin, reconocido internacionalmente por sus trabajos sobre el liberalismo, la democracia representativa y la deliberación. Su libro, Los principios del gobierno representativo, es un trabajo fundamental para los estudiosos de estas cuestiones y una obra de referencia para orientarse en la reflexión sobre el uso que se hacía del sorteo en las democracias antiguas.
A Bernard Manin se le pidió hablar sobre el tema de la representación. Una buena parte de su intervención y del posterior debate se centró en su propuesta de introducir el sorteo en la selección de grupos para el desarrollo de diferentes tareas vinculadas a la deliberación política. Trataremos, a continuación, de resumir los argumentos que se expusieron en ese debate.
 Preguntado por los desafíos a los que se enfrentan las democracias modernas, en un momento en el que la representatividad de las instituciones políticas está cuestionada y en el que los ciudadanos exigen más participación, Manin organizó su reflexión en torno a tres puntos.
En primer lugar, se trata de constatar el hecho de que los ciudadanos reconocen poco a sus representantes y tienen una opinión cada vez más negativa sobre ellos. A pesar de lo cual, defiende Manin, no puede hablarse se desafección política simplemente analizando los datos de la abstención en los procesos electorales. Esta idea se refuerza con el hecho de que la participación aumenta en función del tipo de elección y del momento. En todo caso, defiende, cabría hablar de una desafección “intermitente”. De este modo, argumenta Manin, es más justo pensar que el sistema representativo está en crisis desde sus comienzos y a pesar de ello, su capacidad de adaptación no se ve mermada. El descrédito de los representantes políticos aumenta porque son percibidos como un grupo cerrado sobre si mismo, sobre sus intereses particulares y los de sus partidos, y alejados de las preocupaciones de los ciudadanos. En la percepción de los representados, la pertenencia a ese grupo común, el de “los políticos”, es más importante que las diferencias políticas y programáticas entre los diferentes candidatos. De este modo, el sistema representativo conforma gobiernos de élites que no se ven obligadas a atender las demandas de sus representados. Como consecuencia de todo o anterior, dice Manin, el gobierno representativo combina elementos democráticos y elementos poco democráticos.
En segundo lugar, Manin subraya el problema de la representatividad, en un sentido estricto. Puesto que los ciudadanos no se reconocen en sus representantes, ¿qué representatividad tienen éstos? En este punto, Manin discute los análisis que el grupo de trabajo había presentado como documento previo a su intervención. A juicio de los miembros del grupo, el problema radica en la distorsión entre las características sociales de los miembros que componen las cámaras y la mayoría de la población. Sin negar esa distancia evidente, Manin descarta que la falta de reconocimiento se deba a esas diferencias. En cualquier caso, no considera que el criterio de semejanza social pueda constituir el principio fundamental de la representación y recuerda que los deseos de un grupo determinado pueden ser perfectamente tenidos en cuenta por personas que no compartan sus mismas características sociales. Pese a lo anterior, se muestra favorable a establecer mecanismos correctores (cuotas) en función de diferencias estructurales y estables, por ejemplo, como en el caso del género. Dichos mecanismo correctores, también son necesarios para compensar situaciones que puedan discriminar en un sentido negativo a algún grupo de población, en términos de representatividad. Lo fundamental de tales mecanismos de corrección es que tienen que ser eficaces y no meros instrumentos de propaganda para ser exhibidos con fines partidistas. De ser así, el efecto de legitimación que pretenden, será muy limitado.
El tercer conjunto de reflexiones las dedica al mecanismo del sorteo. Manin recuerda que en los últimos veinte años, se están desarrollando por todo el mundo multitud de experiencias prácticas que recurren al sorteo para elegir miembros de asambleas ciudadanas o de grupos de deliberación, como en el caso de Canada o de Irlanda. Pero más que de las particularidades de un caso en concreto u otro, lo que nos interesa ahora es sintetizar las ideas que desarrolló sobre el sorteo en este grupo de trabajo.

En primer lugar, hay que decir que el modelo de sorteo que defiende aquí Manin, está limitado a grupos orientados a la deliberación y a la discusión. Hemos de recordar que se trata de recomendaciones hechas para una institución que trata de reflexionar, de un modo realista, sobre posibles reformas a adoptar para mejorar su funcionamiento y su legitimidad. Por lo tanto, Manin defiende un uso limitado del sorteo a tareas informativas, llevadas a cabo por ciudadanos “ordinarios”, que pudieran orientar las decisiones que deben tomar los representantes elegidos en las urnas. Este uso de las asambleas deliberativas, intuye Manin, reforzaría la legitimidad de la representatividad política, ahora puesta en cuestión, por la vía de la representatividad social. Este mecanismo ayudaría a mejorar la credibilidad y la confianza en las instituciones. En términos operativos, las asambleas sorteadas estarían asesoradas por expertos del tema a tratar y por lo tanto sometidas a un intenso proceso de aprendizaje.
Manin insiste en repetidas ocasiones sobre esta dimensión del aprendizaje y explica que en ella reposa la diferencia fundamental entre una asamblea sorteada entre ciudadanos “ordinarios” (se refiere con esto, a que no son especialistas de ninguna materia, ni políticos profesionales o militantes) y un grupo de personas que discuten, organizados por ejemplo, en torno a un grupo político o cualquier otro de carácter más o menos informal. Conviene señalar en este punto, que Manin no entiende las asambleas sorteadas como mecanismos de participación. A su parecer, la lógica de la participación es muy distinta y considera que favorecerla, debe continuar siendo una tarea de la que se ocupen los partidos políticos u otros grupos organizados, en función de sus intereses legítimos. En el desarrollo de la sesión, algunos de los miembros del grupo de trabajo mostraban sus recelos ante la idea del sorteo argumentando que un grupo elegido al azar, y por lo tanto de manera aleatoria, no reflejaría la verdadera dimensión de la relación de fuerzas antagónicas presentes socialmente. Esta distorsión, explican, tendería a ocultar relaciones de dominación que la composición proporcional de las cámaras, en un principio y de manera ideal, sí deberían reflejar. Los defensores de este argumento, reconocen al mismo tiempo, que los partidos de masas han sufrido un proceso de cierre y que han limitado mucho la posibilidad de participar a un gran número de personas. No obstante, como alternativa, sugieren mecanismos como los que posibilitan las nuevas tecnologías (teléfonos móviles, internet) para desarrollar procesos de debate participativos (el presidente del grupo de trabajo y de la Asamblea Nacional, Claude Bartolone, hace referencia a la herramienta virtual que utilizó Podemos para elaborar su programa electoral y en la que participaron más de 15.000 personas). En respuesta a estas apreciaciones, Manin insiste en su idea de que las distintas formas de participación política son compatibles con la existencia de las asambleas sorteadas, puesto que ofrecen resultados muy diferentes. A propósito de la primera objeción, sobre la relación de fuerzas, explica que los grupos sorteados están compuestos, de manera ideal, por personas que no se conocen y que son convocadas para deliberar y emitir una opinión razonada sobre un tema concreto. Se trata pues de razonar, utilizando argumentos, a partir de las informaciones que se van acumulando, y de los juicios que se forman en el transcurso de los debates. No existe una lógica de confrontación partidista o ideológica. En el caso del recurso a las nuevas tecnologías, Manin advierte que los grupos se movilizan siguiendo criterios de afinidad y que por lo tanto, las diferencias, en cuanto a las opiniones, suelen ser mínimas. Otro problema añadido es que esos grupos tienen un acceso muy limitado a la información, o más bien, recurren a informaciones que son bien valoradas por la mayoría. En un grupo sorteado, por el contrario, sus miembros tienen a su alcance información que no tendrían en un círculo de su elección. Para acabar con la cuestión de la participación, Manin explica de qué modo el sorteo puede ser útil, incluso si se utiliza de manera complementaria a uno de los mecanismos más defendidos para la participación, el referéndum. Para ello hace referencia al estado de Oregón, en Estados Unidos, donde hacen uso del referéndum a instancia de los ciudadanos de manera frecuente. En este caso, una asamblea sorteada delibera sobre el tema del que trate la consulta y el informe que emiten se envía por correo postal junto con el resto de la propaganda electoral.
Recordemos en este momento, que Manin considera a las democracias representativas como sistemas imperfectos que se encuentran constantemente en crisis. La introducción del sorteo, como mecanismo de deliberación disponible para ciudadanos “ordinarios” que tienen la oportunidad de opinar sobre temas concretos, con carácter meramente consultivo, reforzaría la dimensión de la responsabilidad de los representantes electos. En este sentido, Manin defiende que esa sería una herramienta útil para la necesaria rendición de cuentas. En la medida en que los resultados de la deliberación se hiciesen públicos, los cargos públicos deberían justificar sus decisiones. Ciertamente, tal vez fuese más difícil explicar las razones por las que se adoptan unas u otras medidas, a favor o en contra, pero esa obligación de claridad reforzaría la legitimidad, ahora muy erosionada, de los representantes frente a los representados. En la propuesta de Manin, están inevitablemente las fuentes de la democracia griega, en la que recordemos que las instituciones del sorteo, la rendición de cuentas y la rotación de cargos iban siempre unidas.
Sobre la rotación de cargos también se discutió en este grupo de trabajo. Concretamente, sus miembros estaban interesados en la cuestión de la limitación de mandatos. En este punto, Manin defiende la importancia de la continuidad de los proyectos políticos y la pone en relación con la responsabilidad, y por lo tanto, como ya hemos visto, con la rendición de cuentas. Manin no excluye la posibilidad de limitar el tiempo durante el que un dirigente puede permanecer en un cargo, pero sí señala que la continuidad es lo que permite que un proyecto político se someta, a largo plazo, a la sanción de los ciudadanos en las urnas. En este sentido, Manin identifica en los políticos una suerte de irresponsabilidad, “una miopía estructural”, que hace que tiendan a pensar en el corto plazo. A su juicio, el compromiso de permanencia de un proyecto político (no debemos pensar solo en personas) a largo plazo es lo que hará que sus dirigentes se comporten de manera responsable. Vemos con claridad que Manin, habiendo identificado los problemas de la representación en nuestras democracias, no pone tanto el acento en la voluntad de participar de los agentes, como en los problemas que atraviesan a las organizaciones políticas y a las instituciones. Porque cuando se trata de participar, el sorteo presenta un problema que aún está por explicar, y es que un número muy elevado de personas elegidas al azar lo rechazan. Manin explica que en experiencias donde se hace un uso intensivo del sorteo, la tasa de rechazo a participar supera el 80%.
Para terminar, queda decir que tras la intervención de Bernard Manin, se introdujo en el cuestionario que debían completar los miembros del grupo, una pregunta sobre el sorteo. Se preguntaba si se consideraba conveniente, en caso de abordar una reforma del Senado, la posibilidad de elegir una parte del mismo por sorteo. El valor medio de la adhesión a la propuesta fue de 2,2 (más bien en desacuerdo), por lo que no fue incluida en las diecisiete recomendaciones. 

jueves, 18 de febrero de 2016

"CIUDADANÍA Y APROPIACIÓN TECNOLÓGICA, un artículo de Javier Moreno Gálvez


Francisco Javier Moreno Gálvez, quien se ocupa nuestro proyecto de la utilización participativa de las nuevas tecnologías (con especial atención al uso del sorteo), acaba de publicar este interesante artículo sobre los sesgos sociales en la apropiación tecnológica. Véase el enlace en la Revista Internacional de Pensamiento Político, nº 10, 2015. 

domingo, 14 de febrero de 2016

Erosión de la participación ciudadana en la movilización social: cierres organizativos y repliegues sobre el capital escolar

Imagen de Edu Bayer ilustrando el artítulo “15-M, una fecha especial”, eldiario.es

La irrupción del movimiento 15M y todos los procesos que lo propiciaron, resonaron y colaboraron con él han impulsado una sacudida contundente del campo político colocando en el centro del debate dos elementos fundamentales e íntimamente ligados. a) La necesaria transformación de su lógica estructural, cuya dinámica estaba completamente ordenada sobre la ruptura entre representantes y representadas, entre los y las profesionales de la política y el mundo profano; y b) la convicción de que las decisiones políticas solamente serán efectivas y eficaces para las poblaciones a quienes dicen representar (o ir dirigidas) cuando éstas mismas tomen parte de los procesos de deliberación, representación y toma de decisiones.

A través del análisis de material etnográfico producto de un estudio de caso sobre el movimiento 15M, he explorado analíticamente dos formas concretas (hay más) que erosionan las posibilidades de una participación social plural y diversa en asambleas igualitarias: los repliegues sobre el capital escolar y los cierres sobre el capital militante. Este trabajo ha quedado publicado en el artículo “Erosión de la participación ciudadana en la movilización social: cierres organizativos y repliegues sobre el capital escolar” (revista Empiria, nº33, pp. 65-87). Porque toda apuesta de radicalidad democrática está acechada por diversas derivas que terminan fulminando cualquier aspiración igualitaria, salvo que se corrijan mediante procedimientos institucionalizados de reparto de responsabilidades y gestión de los procesos de deliberación y toma de decisiones (sorteo y rotación). 

Este artículo recoge, además, un diálogo entre la corriente preponderante en nuestro contexto, la escuela anglosajona del campo de las ciencias políticas, con una tradición tremendamente rica y lamentablemente poco recepcionada (menos aún operativizada empíricamente) como es la escuela francesa bourdisiana. Todo ello a propósito del análisis del proceso de enmarcado y la construcción de la dimensión colectiva (en tanto que problema y producto de un trabajo social) y del desarrollo de los conceptos de capital militante y capital escolar.

Un análisis de estas características sobre movimientos con claras apuestas democráticas y organización asamblearia suele resultar desconcertante pues apunta a detonar buena parte de las idealizaciones que mantenemos cotidianamente sobre colectivos dinamizados por el desinterés y la ausencia de retribuciones materiales directas ligadas a la representatividad institucional: el espacio de los movimientos sociales. Pese a todo, y desde el más escrupuloso compromiso político y científico, merece la pena una aproximación etnográfica a estos procesos de deterioro democrático. Porque cualquier proceso asambleario ciudadano debe ser capaz de combatir los cierres organizativos que impidan ingresos de las más variadas posiciones y trayectorias sociales; el establecimiento de una división social del trabajo contestatario al interior de la organización; así como la colonización de rutinas y estructuras de funcionamiento importadas del mundo escolar.