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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Artículo sobre el Neonietzscheanismo español entre el Tardofranquismo y la Transición



Francisco Vázquez acaba de ultimar, con vistas a un monográfico sobre "Los intelectuales en el Franquismo", propuesto por Javier Muñoz (Universidad Complutense de Madrid) para la revista Historia Social (UNED), un artículo titulado "Un nietzscheanismo de izquierdas en el campo filosófico español (1969-1982)". Como adelanto, se reproduce debajo su resumen en inglés y en castellano


This article presents a new interpretation of the Spanish Neonietzschean philosophical trend who flourished from the late Sixties to the early Eightees. We criticize the argument (“neopopperian thesis”) that discarded this intellectual tendency as an ephemeral event, a fashion ending as soon as democracy was well established in Spain. We also refuse another reading (“neolukacsian thesis”) that denies the mere possibility of a leftist Neonietzscheanism, arguing that Nietzsche’s thought has strong conservative roots. Using the conceptual tools of the sociology of philosophy, we try to demonstrate that the Spanish leftist Neonietzscheanism was not a passing event but had lasting intellectual consequences on movements such as feminism, GLTB, antipsychiatry, pacifism and so on. At the same time, we show that the existence of a leftist Nietzschean thought in Postfrancoist Spain is not a logical or theoretical problem, but a sociological one. So, we must look for the cultural, political, institutional and intellectual conditions of this philosophical event.

Este artículo presenta una nueva interpretación de la corriente neonietzscheana española, que floreció entre los últimos años sesenta y comienzos de los ochenta. Criticamos el planteamiento (“tesis neopopperiana”) que menosprecia esta tendencia intelectual considerándola como un suceso efímero, una moda que finalizaría a medida que la democracia se fue consolidando en España. Rechazamos también otro tipo de lectura (“tesis neolukacsiana”) que niega la mera posibilidad de un nietzscheanismo de izquierdas, afirmando que el pensamiento de Nietzsche posee poderosas raíces conservadoras. Utilizando los instrumentos conceptuales de la sociología de la filosofía, tratamos de demostrar que el neonietzcheanismo español de izquierdas no fue un fenómeno pasajero, sino que tuvo consecuencias intelectuales duraderas sobre movimientos como el feminismo, el movimiento GLTB, la antipsiquiatría, el pacifismo, etcétera. Al mismo tiempo, mostramos que la existencia de un nietzscheanismo de izquierdas no constituye un problema lógico o teórico, sino un problema sociológico. Por tanto debemos indagar las condiciones culturales, políticas, institucionales e intelectuales de este acontecimiento filosófico.


martes, 4 de septiembre de 2012

¿Cómo historiar la filosofía?


La democracia ateniense (Madrid, Alianza, 1975) de Francisco Rodríguez Adrados, obliga a plantearse el problema de qué es un filósofo y cómo delimitarlo. Podemos pensar en una respuesta del tipo “filósofo es aquel que ayuda a comprender la tradición filosófica y actualizarla creativamente”. Pues bien, este libro da sobradas razones para considerar que quienes hacen historia de las ideas y combinación creativa de las mismas ayudan a comprender tanto la filosofía –lo que se piensa y lo que, diría Ortega, se “sotopiensa”- bastante regular. Que con esos mimbres se puedan hacer cestos teóricos valiosos ya es harina de otro costal.
Porque este grueso libro tiene un protagonista central: la sofística, en concreto, la primera sofística, aquella que constituye la teoría de la edad democrática. La segunda sofística, aquella que florece en los años de la Guerra del Peloponeso, no es idéntica a la primera, ni por su significado político ni por sus tesis filosóficas. ¿Y por qué cree el autor que conocemos mal la sofística? Simple y llanamente “por el descuido con que suelen pasar los historiadores [de la filosofía] por las fuentes literarias y filosóficas y una paralela falta de atención por parte de los historiadores de la filosofía para la relación que existe entre Filosofía e Historia política y social” (p. 165). Existe el tópico (Nicole Loraux se refiere a él en su felizmente traducida La invención de Atenas) de que no existe una teoría de la democracia ateniense y que, por tanto, más allá de la Oración fúnebre de Pericles (recogida por Tucídides), no disponemos de teoría alguna. Los demócratas actuarían y solo los oligarcas teorizaron. Rodríguez Adrados sostiene que no: Protágoras, Demócrito y Pródico son las fuentes (más su amigo Anaxágoras) del pensamiento de Pericles. En el caso de Demócrito no sabemos, reconoce el autor, si la democracia ateniense influyó en sus teorías o si sólo conoció la de su Abdera natal. La metodología del autor consiste en partir de lo evidente, algo que cuando se considera que hablar de ideas, y solo de ideas (porque hablando solo de ellas asciende en importancia el discurso de uno), tiende a pasarse por alto. Tales autores (Anaxágoras, Protágoras, pero también Damón, Hipódamo y Metón) formaban parte del círculo cotidiano de Pericles (p. 263). Existe un continuo entre la historia social y política y la de las ideas y el trabajo teórico consiste en comprender cómo se miran unas a otras; a veces, de reojo y sin querer, a veces directamente.