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jueves, 1 de diciembre de 2016

Un debate sobre el sorteo en el curso "No nos representan"




Más allá de los procesos electorales, las instituciones de los gobiernos democráticos siempre han generado diversas vías para movilizar la participación de la gente. La historia de las democracias está llena de ejemplos. Dependiendo de los métodos implementados, cuya selección implica siempre una decisión política clave, las instituciones delegan parte del poder en las personas que se involucran en los procesos de participación, construyendo así un entorno cooperativo. Al menos formalmente: según el grado de delegación y el diseño de las estrategias participativas, el poder de la ciudadanía en dichas dinámicas puede variar mucho. Algo que, en algunos casos, puede llegar a convertirse en una mera performance con vistas a generar un “efecto democracia”, pero cuyo impacto real es más bien tibio, nulo o sospechoso de esconder una agenda oculta. Existen diferentes repertorios y procedimientos para vehicular las decisiones de la ciudadanía en un marco democrático. Los más básicos serían la deliberación, la consulta, el voto y el sorteo. Si el voto implica la toma de decisiones más simple, la deliberación refleja una densidad democrática mucho más compleja: son la praxis de la discusión y el debate colectivos quienes marcan —mediante acuerdos o votaciones— una resolución. La consulta —vinculante o no— puede permitir movilizar la opinión de la sociedad, incluyéndola en debates colectivos o haciéndola partícipe de decisiones políticas que requieren un amplio consenso social. De entre todos estos procedimientos, que pueden combinarse de muchos modos entre sí —ya sea en formato analógico u on line—, el menos conocido es el sorteo. Sin embargo, probablemente sea éste uno de los recursos más interesantes para pensar hoy la participación, la redistribución del capital político y la democracia. A lo largo de la sesión, y de la mano de los conceptos apuntados, recorreremos la historia del sorteo analizando su uso político en diferentes contextos: desde las primeras democracias griegas hasta la Florencia de Maquiavelo, para después analizar su abandono en el marco de la Revolución Francesa (1789). ¿Por qué se abandonó el sorteo? Finalmente abordaremos el resurgimiento actual del sorteo y las razones del mismo. ¿En qué sentido el sorteo sería capaz de impulsar hoy una mayor democratización de las instituciones? ¿Cómo puede mejorar los procesos de participación? ¿Qué virtudes tiene el azar a la hora de movilizar a la ciudadanía complementando las dinámicas deliberativas? ¿Cuáles son sus virtualidades a la hora de socializar el capital político en sociedades como las nuestras? José Luis Moreno Pestaña, profesor de filosofía de la Universidad de Cádiz e investigador en los ámbitos del sorteo y la democracia, nos introducirá en todas estas cuestiones

sábado, 5 de noviembre de 2016

José Luis Moreno Pestaña, sobre sorteo y democracia, en el curso "Nociones comunes"


José Luis Moreno Pestaña intervendrá sobre sorteo y democracia -con referencias a la elección- dentro del curso "Nociones comunes". Será el día 23 de noviembre, a las 19:30 horas, en la librería Traficantes de Sueños sita en la calle Duque de Alba nº 13 de Madrid. 

lunes, 31 de octubre de 2016

"Democracia y sorteo: la experiencia ateniense"


El número 20 de la revista La Maleta de Portbou incluye el artículo de José Luis Moreno Pestaña, "Democracia y sorteo. La experiencia ateniense"(páginas 27-33). El artículo propone un intento de delimitar qué dinámicas introducidas por el sorteo entonces pueden tener utilizaciones análogas. Y hoy, en nuestras democracias. Puede accederse a una versión del artículo pinchando aquí

sábado, 22 de octubre de 2016

Comentario al uso del sorteo en la propuesta “Andalucía, como la que más” para la Asamblea Andaluza de Podemos 2016







En el diagnóstico que precede a la propuesta, los autores hacen un análisis general de los efectos del modelo organizativo de Podemos aprobado por amplia mayoría en octubre de 2014. Destacan tres: la autonomía de los representantes, la centralización del poder y una competencia exacerbada -a veces también deshonesta- entre distintas familias políticas. A estas tres manifestaciones de la deriva oligárquica dentro del partido, añaden una cuestión adicional: el predominio de una estrategia política basada en el discurso y el marketing, que no se debe propiamente al modelo organizativo, pero que sin duda se ha visto favorecido por la concentración de poder y por el hecho de que los medios de comunicación hayan jugado un importantísimo papel en la vida política de Podemos.
A nosotros nos gustaría subrayar que esas cuatro características no son exclusivas de Podemos, sino que se manifiestan en la mayoría de partidos políticos actuales de manera muy similar. El modelo organizativo de Podemos, pese a las diferencias respecto a los principales partidos, ha demostrado ser poco resistente a las dinámicas de lo que Bernard Manin denominó “democracias de audiencia” y a la “ley de hierro de las oligarquías” de Robert Michels. En otras palabras: a la lógica y los ritmos mediáticos, a la dependencia de los liderazgos carismáticos, a la influencia de encuestas y sondeos, y a la concentración de poder interna.
Juan Moreno Yagüe y Francisco Jurado advierten justamente que para hablar de un cambio de rumbo sustancial en el partido, es necesario transformar “las estructuras, los órganos y las relaciones en Podemos Andalucía”. De lo contrario, cualquier iniciativa se condenará a producir los mismos efectos que hasta ahora. En nuestro proyecto I+D nos interesa estudiar los efectos del sorteo en la política actual y dado que los autores lo incluyen en su propuesta, queremos examinar de qué manera puede contribuir el uso del este mecanismo al propósito declarado de la misma.
Una primera cuestión fundamental que va a determinar el uso del sorteo en esta propuesta organizativa es la del censo: ¿quién puede participar en el sorteo? Según comprobamos, solo aquellas personas que se presenten voluntarias y logren el aval de un 10% de los inscritos o de tres círculos del ámbito territorial en el que concurran. En la práctica, salvo los puestos de “asistente” en los círculos territoriales, todos los cargos sorteados son a nivel provincial o andaluz. Ante estas restricciones, cuyo motivo no se explica, se impone una pregunta: ¿a qué perfil de militante favorecen los avales requeridos? Partimos de la base de que los círculos asumirían la función prevista de control mediante el aval, y que no habría círculos que se organizaran -en una apuesta por ampliar el uso del sorteo- para avalar a cualquier persona que se lo solicite al margen de su procedencia. Dicho esto, quedarían previsiblemente descartados todos los inscritos en el censo de Podemos que no participan frecuentemente en su círculo y, por tanto, carecen de la confianza necesaria para lograr el aval. También tendrían muchas dificultades aquellos militantes muy activos en un círculo en concreto, pero que no han accedido a actividades o cargos de responsabilidad que les hayan puesto en contacto de manera estable e individualizada con otros círculos que pudieran avalarlos y carecen de redes organizadas que los promocionen en otros lugares. En consecuencia, el tipo de militante que estaría en mejores condiciones para lograr los avales -y por tanto, resultaría estadísticamente más frecuente en los sorteos- sería precisamente el que ya ha ocupado cargos de responsabilidad y/o forma parte de corrientes organizadas dentro de Podemos.
Por otra parte, se establece la voluntariedad como requisito previo a la constitución del censo de sorteables. Otras alternativas hubieran sido la voluntariedad a posteriori -es decir, la posibilidad de aceptar o declinar una vez la persona ya ha sido seleccionada por sorteo- o la obligatoriedad entre los inscritos; aunque en ambos casos, habría que adaptar el funcionamiento del sistema de avales en consecuencia. La opción escogida tiende a reducir el censo, ya que es un hecho constatado por la sociología política que personas con determinados perfiles sociales y políticos tienden a auto-excluirse de la participación activa y, especialmente, de los puestos de responsabilidad. Sería el caso, por ejemplo, de personas con menos recursos culturales legítimos y con escasa experiencia política previa. También de las mujeres, que tienden a participar menos que los hombres; aunque la paridad exigida en todos los órganos aseguraría su presencia al final del proceso. Desde un punto de vista democrático hubiera sido interesante considerar la tendencia a la marginación estructural de estos perfiles para tratar de combatirla e incentivar su participación política. A modo de reflexión más general, nuestra posición acerca de los censos sobre los que deben asegurarse los mecanismos de participación, es que deben ser lo menos restrictivos que sea posible. Más allá de las cuestiones formales, se ha demostrado que los censos establecen censuras muy severas para quienes están menos dotados de los recursos que más se valoran en las organizaciones políticas. Lo que, por el contrario, no está demostrado es que dichos recursos sean los únicos ni los mejores para tomar las decisiones políticas más adecuadas en cada momento. Para ello sería necesario establecer dispositivos de evaluación, de rendición de cuentas de las decisiones políticas. Un proceso de rendición de cuentas del trabajo realizado en cada uno de los cargos -sorteados o no- nos parece útil para llevar a cabo una reflexión colectiva del trabajo político, que al mismo tiempo funcionaría como dispositivo de formación del que se beneficiarían tanto los militantes como la organización misma.
En conclusión, el sistema elegido para controlar el censo para el sorteo puede reforzar la tendencia oligárquica ya instalada en Podemos. Consideramos que los requisitos son excesivos si el objetivo es ampliar la capacidad del mayor número posible de personas para participar en los órganos de toma de decisiones. Como alternativa, si lo que se pretende es establecer un filtro previo que garantice mínimamente el compromiso de quienes se presenten voluntarios, podría extenderse el mismo sistema de aval local a los sorteos provinciales y andaluces: un 10% de apoyos del círculo en el que se participe habitualmente, junto con el requisito de un tiempo de militancia razonable, pongamos seis meses. De esta manera, el sorteo podría estar al alcance de cualquiera que participe con asiduidad y merezca la confianza y el reconocimiento de sus compañeros y compañeras. Podemos afirmar, en todo caso, que el sorteo, tal y como aparece en la propuesta, no serviría para promocionar perfiles sociales y políticos poco frecuentes hasta el momento en la dirección del partido. En cambio sí modificaría parcialmente sistema de selección de las élites del mismo; pero ¿en qué sentido?
Sortear una parte de los puestos de los equipos autonómicos entre cuadros que pertenecerían, en su mayoría, a las distintas corrientes del partido, produciría dos resultados. Primero, garantizaría la pluralidad de voces en los órganos dirigentes, haciendo menos rentables las maniobras dirigidas a tratar de controlar los procesos de selección, con el enorme perjuicio que ello tiene para la convivencia dentro del partido y para su imagen externa, ya que buena parte de las disputas se publicitan en los medios de comunicación. Este efecto sería limitado, pese a todo, ya que el sorteo solo garantiza 8 de 20 puestos, que tenderían a repartirse entre las distintas corrientes de manera proporcional al volumen de su militancia. Otros 8 puestos se elegirían con un sistema mayoritario uninominal (como en el Reino Unido), incrementando las tensiones ya existentes, ya que sería una elección a todo o nada en cada provincia. Los cuatro puestos restantes dependerían del responsable de cada equipo, elegido a nivel andaluz, que contaría con una prima de 3 puestos adicionales designados por él mismo, lo que aseguraría las posibilidades de la corriente hegemónica en la región. Así, el sorteo, paradójicamente, suavizaría las tensiones entre corrientes en un sistema cuyo diseño global tiende a incrementarlas, a cambio de intentar acercar a los representantes a su base territorial. Solo en casos excepcionales, el sorteo podría cumplir una función más amplia de regulación de la competencia entre élites, al desempatar elecciones muy igualadas -por ejemplo, elecciones en las que dos corrientes con un peso similar empaten a representantes-.
El segundo resultado, quizás con mayor potencial político, es que el sorteo dificultaría parcialmente el control que ejercen los dirigentes de las distintas corrientes sobre la designación de puestos entre sus seguidores. El sorteo permitiría el acceso directo a instancias de representación -los equipos-, saltando el orden asignado en una lista o la designación personal de quienes ocupan puestos de responsabilidad. Esto permitiría a los militantes elegidos por sorteo la posibilidad de ejercer responsabilidades sin necesidad de un vínculo personal asociado a cada función específica: es decir, sin que ningún dirigente lo haya promocionado para ese puesto en particular. Es cierto que una corriente o familia le habría permitido la entrada en el sorteo, pero también lo es que a dicha corriente le interesará no restringir demasiado el número de seguidores que participan en el mismo para poder competir con sus rivales, por lo que el vínculo tenderá a ser más difuso. En este sentido, el sorteo podría favorecer una socialización del poder en el seno de cada corriente o familia, estimulando los intercambios, ampliando las redes sociales de los sujetos y la posibilidad de salir de un marco único de referencia. Como demuestra constantemente la realidad política, las corrientes, aunque actúen colectivamente como tales, distan mucho de ser homogéneas y estables: el sorteo aquí abriría un pequeño espacio para que la expresión de la diversidad interna de cada corriente no se organice jerárquicamente. Dicho más crudamente: el ascenso y permanencia en la estructura de la organización no estaría tan supeditado a la lealtad a los dirigentes que posibilitan la promoción. Esto podría mejorar el tipo de sujeto político que produce el partido, así como el tono y el contenido de los debates.
En resumen, a nivel andaluz y provincial, podemos decir que el uso del sorteo serviría parcialmente para civilizar el comportamiento de las élites a nivel individual (los sujetos que las componen) y colectivo (las relaciones entre las distintas corrientes y familias), en el contexto de un modelo continuista con el control oligárquico de la organización, ya que incluso en el caso de que se ampliara el censo de sorteados, su limitación a 8 de los 20 puestos garantiza el control por parte de las élites a través de las elecciones uninominales a nivel provincial.
A nivel local, el sorteo ocuparía un lugar más importante: serviría para seleccionar a los “Asistentes”, que junto a la figura del “Responsable” -electo-, sustituirían a los actuales Consejos Ciudadanos Municipales. Al margen del cambio de denominación, no queda clara la diferencia entre las nuevas figuras propuestas y los órganos actuales. Es de suponer que, a falta de una normativa específica, las nuevas figuras acabarían cumpliendo funciones similares, lo que supondría la entrada de personas sorteadas en los órganos de representación de Podemos a nivel local. Con la ventaja democrática añadida de que sería el propio círculo, en un ámbito accesible a cualquier persona inscrita, el que definiría el censo para el sorteo. Las personas sorteadas rotarían cada dos años y podrían ser revocadas a los 6 meses, posibilitando un proceso de rendición de cuentas. Todo ello, sumado a la rotación anual obligatoria de los portavoces ofrecería un panorama municipal muy diferente al actual, a la espera de una definición más precisa de la tarea de “responsables” y “asistentes”. En este caso, consideramos que el sorteo sí podría tener un importante potencial democrático, aunque se limitara a una figura de segundo orden -los “Asistentes”-. Su convivencia con los órganos electos -“Responsables”, los equipos de comunicación y tecnológico y portavoces con una elevada rotación- podría ser una experiencia política muy interesante.


sábado, 8 de octubre de 2016

Seminario internacional "Democracia, sorteo, representación. Actualidad de un debate de 2.500 años"

 





PRESENTACIÓN




La democracia ateniense se encuentra unida a nuestra democracia actual, como un referente clásico aunque difícil de actualizar. Así, se dice que los métodos de las antiguas ciudades democráticas (sorteo, rotación de cargos, desprofesionalización de la política) resultan imposibles de aplicarse entre nosotros. No obstante, no parece que sea fácil arrumbar la democracia de las polis antiguas en un anticuario. En primer lugar, porque algunos de sus procedimientos de distribución de cargos (señaladamente, el sorteo y la rotación rápida) sobrevivieron en las ciudades del Renacimiento (las italianas pero también las españolas) y motivaron reflexiones en clásicos de las Humanidades (Guicciardini, Rousseau o Montesquieu). En el presente, una nueva mirada, tanto en la filosofía como en la ciencia política (Bernard Manin, John Burnheim, Robert A. Dahl, Barbara Goodwin) capta de otro modo aquel ejemplo y propone formas más o menos intensas de actualización.
El seminario reunirá a veinte investigadores que trabajan, desde perspectivas y disciplinas dispares pero afines, sobre todo ello. Las ciencias sociales y las humanidades han sido y siguen siendo centrales para la comprensión de las fuentes y el desarrollo de los sistemas de gobierno democráticos. Desde la filosofía, la historia, la arqueología, la sociología, la ciencia política, la filología clásica o la comunicación, trataremos de ofrecer un panorama lo más amplio posible de la actualidad de los debates vigentes sobre el sorteo y la democracia.
Además de un carácter interdisciplinar, en nuestro grupo de investigación tenemos la vocación de ampliar las redes de discusión y de colaboración científica con otros países. En esta ocasión, recibimos a investigadores llegados desde Francia, la República Checa y Ecuador. También desde diferentes lugares de la geografía española: Cádiz, Córdoba, Jaén, Madrid, Sevilla y Zaragoza.
 


PROGRAMA DE SESIONES



Miércoles 14 de diciembre




  • 16:30-18:00h: Presentación del seminario y conferencia inicial


Philippe Urfalino (CESPRA-EHESS / CNRS)



Presentación y apertura del seminario a cargo del investigador principal del proyecto,  



José Luis Moreno Pestaña (Universidad de Cádiz)



  • 18:30-20h: Sesión sobre Los principios del gobierno representativo y actualidad de la 


     obra de Bernard Manin


Samuel Hayat (CERAPS / CNRS)



Francisco Manuel Carballo Rodríguez (Universidad de Cádiz)









Jueves 15 de diciembre




  • 9:30-11h: Sesión sobre la actualidad de la democracia antigua


Laura Sancho Rocher (Universidad de Zaragoza)



Nuria Sánchez Madrid (Universidad Complutense de Madrid)



  • 11:30-13h: Sesión sobre democracia ateniense y tradiciones intelectuales


José Luis Moreno Pestaña (Universidad de Cádiz)



Arnault Skornicki (Paris Ouest Nanterre / ISP)



  • 16-17:30h: Sesión sobre la recuperación del sorteo en las Humanidades: desde la 


    Arqueología y la Filología


Liliane López-Rabatel (Université Lumière Lyon 2 / CNRS)



José Luis Bellón Aguilera (Universidad Masaryk, Brno)



  • 18-20h: Sesión sobre participación y política


Ernesto Ganuza Fernández (IESA-CSIC)



Adriana Razquin Mangado (Universidad de Jaén)



Javier Moreno Gálvez (CIESPAL, Ecuador)



Mario Espinoza Pino (Instituto para la Democracia y el Municipalismo / UCM)







Viernes 16 de diciembre




  • 9:30-11h: Sesión sobre el sorteo y sus resistencias


Gérard Mauger ( CESSP-EHESS / CNRS)



Jorge Costa Delgado (Universidad de Cádiz)




  • 11:30-13h: Sesión sobre Filosofía y sorteo


Francisco Vázquez García (Universidad de Cádiz)



Fernando Aguiar González (IESA-CSIC)





  • 16-18h: Sesión sobre democracia


Juan Martin Sánchez (Universidad de Sevilla)



Stanislas Morel (Université de Saint-Étienne / CESSP-CNRS)



Juan José Gómez Gutiérrez (investigador y editor de la colección Efialtes, Ed. Doble J)




  • 18:30-20h: Conferencia de cierre y conclusiones del seminario


Yves Sintomer (CRESPPA-CSU, CNRS / Université de Paris 8)



José Luis Moreno Pestaña (Universidad de Cádiz)






Información práctica

  • La asistencia a las sesiones será libre. No obstante, puesto que la capacidad de las salas es limitada, se ruega confirmación anticipada al correo: franciscomanuel.carballo@uca.es
  • Las intervenciones serán en español y en francés.
  • Ubicación de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos (EEHA-CSIC) en Sevilla: http://www.eeha.csic.es/ubicacion.php



domingo, 2 de octubre de 2016

El sorteo en política: cómo pensarlo y cómo ponerlo en práctica. Una publicación en acceso libre



En el campo de las humanidades en general, y la filosofía en particular, no estamos habituados a la transferencia de resultados de nuestra investigación. Y, sin embargo, bastantes problemas cotidianos se desarrollan desde supuestos filosóficos inadvertido. Nos pareció que eso sucede específicamente en los problemas que tocan a la participación democrática, asunto sobre el que los grandes filósofos clásicos desarrollaron reflexiones precisas en las que se discutía cómo incentivar la participación, a partir de qué umbral un dispositivo político merecía ser llamado democrático, cuándo, pese a lo que proclama, oligárquico, dónde se fusionan dinámicas de exclusión sutiles unidas a otras de integración que impiden definir con claridad la naturaleza del mentado dispositivo. 
La reflexión filosófica sobre el sorteo se encuentra bien adaptada a ese problema. Tal mecanismo -arracional como explica Oliver Dowlen en el primer ensayo de este libro- de distribución de cargos políticos había ocasionado fuertes discusiones mientras representó un rasgo distintivo de las democracias. La crisis de las democracias representativas ponen de actualidad problemas homólogos a los que ocuparon a un Aristóteles o a un Francesco Guicciardini. Desgraciadamente esa parte de sus obras suele pasar desapercibida en cierta filosofía y ciencia políticas que, preocupadísimas por las generalizaciones que dan boato discursivo a los autores, estiman en poco la discusión de los programas políticos desde los que se piensa. Como si lo segundo, sobre todo en la tradición señalada (y tal vez también en otras...), pudiera clarificarse sin lo primero.
Tras un proceso de inserción prolongada en el terreno político -en un marco que describe bien la teoría de la investigación-acción colaborativa-, Jorge Costa nos propone una reflexión sobre qué resistencias levanta el sorteo, cómo hacer para solventarlas y clarificarlas; lo hace intentando bajar a las mayores precisiones sin perder la claridad expositiva. La unión de reflexión teórica, precisión sociológica y rigor en el análisis de las políticas públicas vuelve su texto una aportación de primer orden. 
Oliver Dowlen, uno de los teóricos importantes contemporáneos sobre el sorteo, nos ofrece -en traducción de José Luis Bellón- un marco teórico desde el que resulta fácil situarse en los debates sobre el sorteo de la ciencia social y la filosofía política actual. En uno y otro texto, el lector se encontrará los problemas similares a los que se plantearon en las primeras democracias porque el tiempo, en el plano del pensamiento, no transcurre con el del calendario. El trabajo de edición ha estado a cargo de Juan José Gómez Gutiérrez.
Esperamos que esta publicación, realizada dentro de un proyecto con escasísima financiación (y cuyo alcance el lector puede juzgar leyendo este blog), ayude a extender tales debates y a mejorar la comprensión de la democracia que queremos -y de por qué para ella sigue siendo necesario la filosofía y la investigación social crítica. Todo aquel que desee discutirla con nosotros nos tiene a su disposición.   

jueves, 29 de septiembre de 2016

Quiénes somos y sobre qué vamos a trabajar: Samuel Hayat

Samuel Hayat se incorpora a nuestro proyecto con un estudio sobre los usos políticos de la obra de Bernard Manin.

Samuel Hayat est chargé de recherche CNRS au Centre d’études et de recherches administratives, politiques et sociales (CERAPS, Lille). Au croisement de l’histoire sociale des idées, de la sociologie historique et de la théorie politique, il travaille principalement sur la représentation politique et sur les révolutions et les mouvements ouvriers du XIXe siècle. 
 Sélection de publications récentes :
Quand la République était révolutionnaire. Citoyenneté et représentation en 1848, Editions du Seuil, 405 p, 2014.
« Rethinking representation, citizenship and identity : towards a radical pluralism» in Manuel Toscano et Jan Harald Alnes (ed.), Varieties of Liberalism : Contemporary Challenges, Cambridge Scholars Publishing, 2014, p. 130-149.
« The Revolution of 1848 in the History of French Republicanism », History of Political Thought, vol. 36, n° 2, 2015, p. 331-353.





Quiénes somos y sobre qué vamos a trabajar: Juan José Gómez Gutiérrez


Juan José Gómez Gutiérrez es Doctor en Historia del arte y editor de publicaciones académicas. También organiza actividades formativas y de difusión de la investigación, desempeña labores de consultoría y colabora con organizaciones sociales, sindicales y políticas. Ha sido profesor de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Sevilla (2012-2013) e investigador visitante en la School of Geography, Universty of Leeds (2014), el Centre for Metropolitan Studies, Technische Universität Berlín (2012) y la Università IUAV de Venecia (2008).
Como editor, es responsable de la publicación de una guía sobre democracia y consejos sorteados asociada a este proyecto de investigación. Como investigador, escribe sobre teoría e historia del arte moderno y en particular sobre las intersecciones entre arte y política. En este momento estudia modelos de participación ciudadana aplicados a las políticas culturales públicas y donde el sorteo juega un papel importante. Otros trabajos en curso presentan una aproximación histórica a la cuestión a partir de debates sobre la modernidad estética: "Políticas de la subjetividad urbana. Baudelaire, Benjamin y la geografía radical" y “Políticas del urbanismo lúdico. Contracultura y ciudad del situacionismo al neohistoricismo (1943-1989).
Juan José Gómez es autor de The PCI Artists. Antifascism and Communism in Italian Art. 1944-1951, Cambridge Scholar Publishers, Newcastle, 2015. También coordinó la antología Crítica, tendencia y propaganda. Textos sobre arte y comunismo 1917-1954, Istpart, Sevilla, 2004 y 2010. Sus artículos más recientes incluyen:
 “Filosofía de la praxis como crítica de la hegemonía en Antonio Gramsci”, Ideas y valores, nº 166, Bogotá, En prensa, 2018.
"Suprematismo y revolución: arte moderno y política contemporánea", Kriterion, vol.57 nº 134, Belo Horizonte, 2016.
"Picasso en Italia, 1936-1948. Del Guernica al arte socialista", Goya, nº 357, Madrid, 2016.
“The Politics of Abstract Art. Forma 1 and the Italian Communist Party", Cercles. Revista d’Història Cultural, nº 15, Barcelona, 2012.


jueves, 22 de septiembre de 2016

Una discusión colectiva sobre el proceso de participación de Plaza de España (Madrid). Una reflexión de Mario Espinoza

Mario Espinoza Pino nos introduce con cuidado y equilibrio en los problemas de un dispositivo de participación. Finalmente se pregunta qué podía haber mejorado y cómo la introducción del mecanismo del sorteo. Para nuestro I+D, uno de cuyos retos es reintroducir el debate de un problema básico de la filosofía política clásica (el del sorteo y la democracia), aportaciones como esta resultan fundamentales.  



Plaza España”, una excusa para dialogar sobre participación ciudadana en los proyectos urbanos.

IX Encuentro de Arquitecturas Colectivas
"Herramientas para una ciudad en abierto"
Madrid, 11-18 septiembre de 2016

El pasado día 15 de septiembre, el Instituto para la democracia y el municipalismo intervino en una discusión colectiva sobre el proceso de participación de Plaza de España en el marco del evento "Herramientas para una ciudad en abierto", organizado por Arquitecturas Colectivas (Urbanas Mad). Se trataba de dinamizar un debate crítico sobre el proyecto impulsado por el Ayuntamiento en el centro de Madrid, promovido por la concejalía de urbanismo con el apoyo del área de participación de Ahora Madrid. Un proyecto no exento de polémica. Los tres informes que sirvieron de referencia para el taller fueron compartidos previamente on line por los organizadores; los adjuntamos a continuación:

  1. Papeles003. Procesos de Participación: el caso "Plaza de España" en Madrid, elaborado por Raquel Rodríguez, Diana Valdemarín y Mario Espinoza (Instituto DM).
  2. Aproximación a la relación entre género y espacio público: el caso de Plaza de España en Madrid, elaborado por Elena Martínez Goytre y Paula González Azcárate (Latitud 40º).
Antes de abordar el contenido del taller y sus discusiones, resulta importante destacar la ausencia del ayuntamiento de Madrid en el encuentro. La organización del evento -a nuestro juicio con muy buen criterio- había invitado a las concejalías promotoras del proyecto de participación, de manera que el debate pudiera darse entre todas las partes: la institución, los "especialistas", los colectivos presentes y la ciudadanía en general. Aunque la asistencia del consistorio estaba confirmada, éste finalmente no se personó en el taller por "motivos de agenda", dejando una conversación que se pretendía coral sin uno de sus interlocutores principales. Los frutos del laboratorio hubiesen sido más ricos si la institución hubiese participado, ayudando así a esclarecer un proceso con varios puntos ciegos y contradicciones. No pudo ser. Más allá de esta ausencia -de la que debe quedar constancia-, puede decirse que los informes y la discusión posterior pusieron en cuestión tanto el carácter participativo del proceso como la idoneidad del ámbito donde este decidió llevarse a cabo: la Plaza de España.

Si bien los diangósticos presentados partían de diferentes premisas teóricas, tal y como puede verse en los informes anexados -que incluyen desde la teoría foucaultiana de los dispositivos hasta el género como vector analítico básico del espacio urbano-, sus resultados terminaron por revelarse convergentes y complementarios. Desde el Instituto para la democracia y el municipalismo intentamos sintetizar -a grandes rasgos- el contenido del informe sobre Plaza de España, focalizando la presentación en cuatro ejes para alimentar la discusión:

  1. Un análisis de los antecedentes del contexto urbano que acogía la intervención participativa, lo que obligaba a realizar un relato histórico del área y mostrar las líneas de continuidad entre el modelo urbanístico del anterior consistorio y el actual en torno al "modelo de ciudad" (Págs. 4-5 del informe).
  2. Una evaluación expecífica del proceso de participación, de sus contradicciones y límites, es decir, un examen crítico de sus convocatorias presenciales, de las dinámicas implementadas y las herramientas escogidas para construir el proceso participativo: flujo y calidad de la información, criterios, conflictos, tipología de la encuesta propuesta para orientar la intervención, explotación de datos, etc. (Págs. 6 – 37 del informe)
  3. Una crítica política al proceso, exponiendo -como contramodelo- aquello que podría ser una participación "sustantiva" en términos de deliberación, redistribución del poder y capacidad de la ciudadanía para intervenir en los asuntos públicos. En este sentido, se incidió también en cómo la participación puede servir para legitimar proyectos políticos de gobiernos anteriores, provocando múltiples paradojas dentro de una nueva política que pretendía -al menos en el papel- revertir la polarización social en el espacio urbano y romper con el modelo de "ciudad neoliberal" -desigual, gentrificador y turistificador- (Págs. 38-42 del informe).
  4. Finalmente se esbozaron algunas propuestas basadas en el informe que obtuvieron el feedback del foro.

Relatoría de la discusión

Como señalábamos más arriba, la discusión colectiva puso en cuestión el proceso de participación y el espacio de intervención elegido para la misma. Las razones que se adujeron fueron diversas, pero sobre todo se presentaron argumentos políticos, sociales y técnicos. Ya que las líneas críticas que orientaron las presentaciones están disponibles en los informes, conviene sintetizar los ejes que plantearon mayores problemas y las conclusiones más destacables del debate. Las conversaciones del laboratorio se concentraron en torno al "Modelo de Ciudad" de Ahora Madrid, los déficits en el diseño participativo propuesto por la concejalía de participación -lo que abrió una discusión plural sobre qué sentido tiene participar y quiénes participan- y una batería de propuestas que salieron de la discusión colectiva.

Respecto a la cuestión del modelo de ciudad de Ahora Madrid, fueron varias las opiniones que situaron la intervención urbanística en clara línea de continuidad con las políticas del antiguo gobierno municipal. Si bien se intentaba justificar la intervención en un espacio central de la ciudad apelando a su "degradación", esa decisión política -pues es una decisión del área de urbanismo- pasaba por encima de las líneas básicas del programa electoral de Ahora Madrid (Especialmente "Área 4: Ciudad cercana, cohesionada y habitable"). ¿Por qué intervenir en Plaza de España y no en un distrito periférico? ¿Por qué no afrontar las necesidades de zonas socialmente castigadas que requieren planes integrales de rehabilitación, regeneración y equipamientos? Un proyecto de participación en áreas periféricas hubiese servido, entre otras cosas, para potenciar relaciones comunitarias allí donde existe un mayor grado de fragmentación social. Se suponía que el nuevo gobierno confrontaría las lógicas polarizadoras que han estructurado la gran metrópoli durante casi dos décadas, pero el contraste entre el programa y la praxis parece decir -al menos en este caso- lo contrario.

Por otra parte, que se abra un proceso participativo para implementar un proyecto heredado -con efectos más que previsibles en el entorno- no tiene por qué significar algo positivo per se. Sobre todo cuando tiene un claro carácter dirigista: es un proyecto implementado desde la institución, es decir, no responde en primera instancia a las necesidades de las vecinas y vecinos del territorio -no se basa en sondeos previos, se busca la participación para avalar una operación en el área de Plaza de España-. Si se hubiese elaborado un diagnóstico integral del espacio urbano y sus tendencias, sin descuidar variables económicas de calado fundamental, como la situación del Edificio España, probablemente la justificación del proceso de participación y la futura intervención hubiesen sido mucho más complicadas. ¿En qué sentido? A nadie se le escapa que el Edificio España es hoy un espacio en disputa por diferentes inversores que buscan maximizar sus beneficios. Desde la óptica de la economía política del espacio urbano, la transformación del entorno junto con las nuevas inversiones valorizarán el territorio, generando procesos de expulsión y una mercantilización todavía mayor del mismo. Valorizar el territorio en sentido económico y generar branding -una nueva Plaza de España remodelada con la que atraer inversiones- no deberían ser los objetivos un consistorio que pone en el centro combatir la desigualdad social. De hecho, ello no hace sino redundar en el modelo productivo tradicional del país: un modelo basado en el turismo y el circuito secundario de acumulación del capital que, como vemos, parece estar reactivándose dentro de la ciudad consolidada.

Desde el punto de vista del proceso de participación, se señalaron los conflictos existentes en las mesas de deliberación inicial, algo que llevó a varias asociaciones -alguna de ellas presente en el foro- a romper con el proyecto. A lo largo del debate, tal y como refleja el informe de Paula Cid y Samir Awad, se puso el acento en la incapacidad del ayuntamiento para generar mecanismos de mediación y resolver las demandas de los colectivos participantes. Algunas de estas demandas se referían a la calidad de la información -informes abstrusos y falta de diagnósticos-, otras a la falta de transparencia (se exigía conocer en detalle la motivación económica y política de la intervención, las fuentes de financiación y, en definitiva, qué modelo de ciudad se buscaba con la dinámica propuesta). La ruptura se produjo porque muchos de los agentes participantes no se se sentían cualificados para construir una encuesta vinculante, ya que entendían que no poseían información suficiente para ello. A nuestro juicio, un hecho tan grave debería haber obligado a replantear todo el proceso y buscar alternativas que permitiesen paliar los déficits.

De otra parte, se críticó que un cuestionario -máxime cuando es lineal y no tiene circulaciones alternativas- pudiera ser entendido como una verdadera herramienta de participación. Su diseño, además de sesgado, presentaba pérdidas sensibles de muestra en muchas de las preguntas, generadas -con toda probabilidad- por lo difuso y equívoco de su redacción. Uno de los consensos compartidos por todo el foro fue la crítica al privilegio de los medios on line en la toma de decisiones. Los efectos del predominio del click fueron patentes: una nítida brecha generacional entre las personas que participaron. Los tramos de edad entre los 22 y los 44 años concentraban los mayores índices de participación, mientras que a partir de los 60 años ésta decaía con fuerza. Por otro lado, el proceso pone de relieve una brecha de género notoria cuyo origen no puede explicarse con claridad: una sub-representación de la población femenina del 39% vs. 53% en el conjunto de la población madrileña. Elena Martínez Goytre y Paula González Azcárate, cuyo informe partía de una lectura del espacio urbano y del proceso de participación desde la perspectiva de género, no dejaron de señalar que este fue otro de los puntos flacos del proceso. Ni el área de Igualdad participó en el proyecto ni se dotaron las sesiones deliberativas de especialistas en la materia. Tampoco se invitó activamente a colectivos feministas. El cuestionario no asumía en ninguna pregunta unos mínimos de sensibilidad con la cuestión de género. Quizá la suma de todos estos factores pueda explicar parte de la brecha final.
No vamos a extendernos sobre los problemas del muestreo, tampoco respecto de la problemática recogida de datos vía teléfónica promovida desde el ayuntamiento -vía que no aplicaba en las llamadas el cuestionario completo-. Hay un análisis pormenorizado en el informe del Instituto DM realizado por Diana Valdemarín (Págs. 6 – 37). Los resultados del mismo son francamente negativos respecto al proceso, la explotación de los datos, la confección del cuestionario y los objetivos que el ayuntamiento trataba de lograr con el proceso participativo.

Respecto al debate sobre la participación, algunas opiniones sostenían que la apertura de un proceso participativo era algo que por sí mismo había que poner en valor; especialmente por la falta de costumbre de las instituciones españolas en este tipo de procesos. No obstante, hubo argumentos que cuestionaban esta afirmación, ya que cuando los procesos se encuentran tan dirigidos, la participación puede ser leída más como la legitimación de un proyecto premeditado que como un verdadero proceso de participación ciudadana. Es decir, la introducción de la participación puede ser un mero formalismo -incluso un "adorno"- que busque únicamente la ratificación de la opinión pública. Sobre todo cuando los aspectos a modificar en el proyecto se presentan como detalles no sustanciales. En este sentido, la participación puede ser algo tremendamente perverso si no se dota de información de calidad a los agentes ni se busca distribuir realmente el poder de decisión -para eso, creemos, se participa: para permitirle a la ciudadanía tener voz directa en los asuntos públicos-.
Entre las diversas propuestas que se comentaron, se habló de realizar diagnósticos profundos e integrales sobre el territorio que manejasen diversas variables (sociológicas, económicas, género, clase social, usos y tipología de los espacios, etc.), de manera que se pudiera prever el impacto de proyectos como el de Plaza de España sobre los distritos. Ese necesario conocer el espacio sobre el que se va a intervenir desde una perspeciva global, no restringida únicamente al área específica sobre el que se va a trabajar (de ese modo se evitaría incurrir en contradiciones políticas flagrantes y seguir insisitendo en lógicas lesivas para/con los distritos y la ciudad, por muy buenas que sean las intenciones). Se mencionó también la importancia del papel de la ciudadanía en los procesos de participación: ella y no la institución debería ser -en la medida de lo posible- el agente fundamental de estas iniciativas a través de sus demandas.

Se buscaron también soluciones para contrarrestar los desajustes informativos de los procesos deliberativos; una de las medidas de sentido común propuesta fue que la comisiones mixtas entre técnicos y ciudadanía fuesen facilitadas por informes en un lenguaje claro y comprensible, pero también por formaciones concretas. Esto, que puede parecer un mero detalle o trámite, es esencial si se desea potenciar que la información -que va a cualificar las decisiones de los agentes- genere una distribución de poder real y aglutine a más personas que a aquellas que usualmente estarían dispuestas a participar En esta misma línea, volvió a hablarse sobre la importancia de la implicación del área de igualdad y la colaboración de especialistas en género, así como de la importancia de los medios análogicos para superar la brecha digital. Se insistió asimismo en la necesidad de la transparencia de los procesos y en la clarificación de los objetivos, propiciando un seguimiento y una fiscalización de los procesos antes, durante y después del proceso de ejecución de las obras. Respecto a la cuestión de la mediación en los conflictos, la cuestión caía por su propio peso: la democracia parte siempre del disenso, incluso del antagonismo, cualquier proceso participativo que se precie debe tener esto en cuenta como un pilar básico de su propio desarrollo. En este sentido, es esencial construir dispositivos de mediación.

Como apunte, cabría plantear que hubiese pasado si el sorteo se hubiese utlizado para dinamizar parte del proceso de participación presencial, o si éste hubiese servido como mecanismo para recabar información y opiniones en un formato analógico reglado (entrevistas, encuestas, talleres) acotado al territorio de Plaza de España y alrededores. Desde luego, una movilización fuerte de gente a través del sorteo hubiese permitido romper la brecha digital y construir una dinámica más rica, aunque quizá ello hubiese requerido varias convocatorias sorteadas y quizá unos plazos más largos. En cualquier caso, el uso del sorteo puede ser una alternativa para superar los sesgos de edad y género, introduciendo ciertas correciones en su aplicación. En términos de clase, el sorteo también puede servir para incluir a quienes habitualmente no participan o se hallan desconectados de la vida política, invitándoles a formar parte de un proyecto que tiene como objeto el entorno en el que viven -el sorteo opera aquí como un redistribuidor de capital político o como un vector de inclusión al campo político-institucional-. Ahora bien, probablemente este sorteo debería establecer algún tipo de contraparte -cierta dotación de recursos, salario o reconocimiento- para llevar a buen puerto el proceso participativo. El mero sorteo en sí mismo, sobre todo si es voluntario -así lo entendemos-, no asegura tampoco que la particpación pueda ir más allá de las clases medias -quienes habitualmente participan por disponer de recursos para ello- si no hay más elementos en juego que animen los procesos participativos.


 Finamente, y más allá del apunte previo, se concluyó que los tres informes deberían ser tenidos en cuenta en nuevas dinámicas participativas propuestas por el ayuntamiento de Madrid, de manera que no se volviesen a repetir los mismos errores: ni en sentido político, participativo ni técnico. Para terminar, cabría señalar que el proyecto de Plaza de España -una iniciativa en muchos sentidos fallida- se está vendiendo al público como un gran éxito y algo inédito (cuando ha habido proyectos similares en diversas ciudades del mundo), algo que debería hacernos pensar acerca de las relaciones de poder existentes entre lo político y lo mediático. Pero también hacernos reflexionar sobre la importancia de la crítica y los límites de la institución a la hora de transformar la sociedad.