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sábado, 18 de diciembre de 2010

UNA VARIANTE ALEMANA DE LA SOCIOLOGÍA DE LA FILOSOFÍA: LA INVESTIGACIÓN DE CONSTELACIONES FILOSÓFICAS


Desde la década de los noventa y en torno al profesor Dieter Henrich, viene desarrollándose en Alemania una importante versión de la sociología de la filosofía, conocida con el nombre de "investigación de constelaciones filosóficas". La revista Annales, Histoire, Sciences Sociales, dedicó, en su primer número de 2009, una sección monográfica a los nuevos modos de escribir la Historia de la Filosofía. Ahí se incluye un interesante artículo de Martin Muslow ("Qu'est-ce qu'une constellation philosophique? Propositions pour une analyse des réseaux intellectuels"), profesor de la Universidad de Erfurt y director de estudios en la EHESS de París. En ese trabajo se resumen los principales conceptos y elecciones metodológicas de la investigación de constelaciones. Las primeras aplicaciones de este método se encuentran en el estudio de la prehistoria del idealismo alemán, realizado por Henrich y sus colaboradores. Posteriormente se ha aplicado esta técnica a otras temáticas, como la exploración de los primeros románticos (Manfred Frank) o de la escuela neoplatónica de Florencia (por el propio Muslow). Este último, junto a M. Stamm, editaron en 2005 un texto, de carácter metodológico, sobre esta metodología (Konstellationsforschung, Frankfurt, Suhrkamp, 2005).
Una "constelación filosófica" es un conjunto denso de elementos diversos (personas, ideas, teorías, problemas, documentos) situados en permanente interacción recíproca. Esta densidad continuada de contactos, implica considerar la constelación como un espacio de relaciones "cara a cara". En principio, el estudio de una constelación obedece a un enfoque microanalítico, porque se trata de reconstruir las distintas posiciones que concurren en ella, siguiendo su decurso casi semana a semana y tratando de captar el intercambio oral entre sus componentes. Esto exige contar con una documentación muy abundante, donde la correspondencia, las recensiones -incluso las publicadas por escritores desconocidos, los borradores o las notas de lectura, tienen casi tanta importancia como los libros. Por esta razón, grandes periodos históricos como la filosofía del mundo antiguo o casi toda la medieval, quedan excluidos de este enfoque.
No obstante, este nivel "micro" constituye solo una de las escalas sondeadas por este estilo de investigación. A partir de la secuencia de situaciones locales que conforman una constelación, es necesario remontarse a un plano intermedio; el formado por las "culturas epistémicas" (el concepto está tomado de Knorr-Cetina) que imperan en determinados espacios de comunicación (por ejemplo los enclaves universitarios del naciente idealismo alemán o, trasladándolo a la España reciente, las tertulias de las revistas literario-intelectuales publicadas en la órbita del SEU en la década d elos 50). En este mesonivel, se examina también el tránsito entre constelaciones experimentado por los filósofos. Se trata de las "carreras en las constelaciones", que opera como un factor de cambio, al introducirse en la constelación de destino, elementos procedentes de la constelación de origen.
Por último, en un nivel "macro", se sitúan las grandes redes -al modo de las redes intergeneraiconales estudiadas por Randall Collins. Esta diferenciación de tres niveles afecta, no sólo al análisis de la dimensión social de las constelaciones, sino también a su dimensión cognitiva. Una vez reconstruido el entorno de la constelación y sus reglas de juego social e intelectual, el investigador debe proceder a la "reconstitución analítico-argumentativa", esto es, a la recomposición del universo de discusiones y movimientos teóricos que tienen lugar en el seno de la constelación. Aquí resulta importante el concepto de "espacio de pensamiento". Se trata de un universo de argumentos, contrargumentos, ejemplos, distinciones y clasificaciones, que contiene todos los dispositivos de argumentación posibles a partir de una cierta matriz básica. Este horizonte de posibilidades teóricas que operan en la constelación, se reconstruye desde la perspectiva actual del investigador, trascendiendo el ámbito estricto de las fuentes, llegándose a delimitar combinaciones teóricas ignoradas, incluso, por los propios protagonistas. Aquí se distingue también entre un plano "micro" (la interacción entre las teorías de los miembros de la constelación, reconstruidas minuciosamente), medio (el espacio de alternativas que intervienen en los grandes debates del momento) y "macro" (las matrices problemáticas de más larga duración).
Para establecer una clara demarcación del método de las "constelaciones", Muslow lo confronta con otros enfoques históricos y sociológicos centrados en la vida intelectual. Compara su estilo con el de la microhistoria (retomando la noción de "excepcional normal" elaborada por Grendi y Ginzburg), la arqueología foucaultiana de los discursos (aplicada por Alain de Libera al estudio de la filosofía medieval), el análisis de las "configuraciones" (Norbert Elias), la historia de las prácticas culturales (Roger Chartier), el "frame analysis" (Goffman) o el análisis de redes y rituales de interacción (Randall Collins). Con este último Muslow se muestra a la vez crítico y receptivo. Tiene en cuenta los evidentes paralelismos entre las aportaciones de Collins y las de Henrich (por ejemplo, entre el concepto de "energía emocional", acuñado por el primero, y el de "motivación", utilizado por el segundo), mostrando su reconocimiento hacia el modelo de microanálisis presentado en Interaction Ritual Chains. Sin embargo señala que, en The Sociology of Philosophies, Collins no aplica ese modelo, quedándose en un análisis comparado y global de las redes filosóficas. Este confinamiento en la escala "macro" le lleva a abordar superficialmente el estudio de las teorías, a partir de materiales de segunda mano (manuales y monografías) y sin llegar a cuestionar nunca -algo que sin embargo singularizaría al estudio de constelaciones- las interpretaciones establecidas acerca de las distintas filosofías.
La propuesta, sin duda, tiene mucho interés, aunque no queda claro de qué manera habría que indagar la relaicón entre las posiciones adoptadas en las constelaciones filosóficas y las ocupadas, por ejemplo, en el terreno político o ideológico. Tampoco se dice nada acerca de la relación entre los marcos de sociabilidad filosófica y el espacio constituido por las clases y las fracciones de clase. Se está, sobre todo, ante un valioso método de descripción para captar, con la meticulosidad digna de un "Funes el memorioso", el entramado de relaciones que conforman el laboratorio cotidiano de los filósofos profesionales (contrástense por ejemplo las pocas páginas dedicadas por Collins a la génesis del idealismo alemán con las más de 1.700 consagradas por Henrich). Este método es en cierto modo deudor de los trabajos microhistóricos, del mismo modo que la sociofilosofía de Collins se inspira en Goffman, la de Martin Kusch en la escuela de Edimburgo o la practicada en el Centro de Sociología Europea se sustenta en la teoría de los campos desarrollada por Bourdieu.

1 comentario:

  1. La perspectiva de Collins deja que desear a nivel micro, el problema es cuando el exceso de información impide la comparación. La solución no es otra que imponerse tareas de descripción homogéneas en cada caso hasta tal punto que permitan la comparación sin ahogar la singularidad. Y no hay método estándar para eso.

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